Feria de Arte de París FIAC esquiva la crisis financiera
(DPA) PARIS.- La crisis financiera mundial finalmente no se ha dejado sentir en la Feria de Arte Contemporáneo de París (FIAC), que hoy cerró sus puertas. Los stands de las galerías no vivieron ninguna avalancha, pero tampoco llegó la temida caída que hace casi dos semanas dejó impronta en la feria de arte de Londres, Frieze.
París tomó precauciones: En lugar de apostar por lo espectacular, recurrió sobre todo a valores seguros y calidad. “Francia sigue con menor intensidad las tendencias del mercado que otras ferias de arte. Eso más bien otorga a París una posición interesante ante las dificultades económicas actuales”, explicó Martin Benthenod, el responsable de esta feria de arte de cuatro días de duración.
La Foire internationale d’art contemporain (FIAC) en París es la feria de arte más importante de este tipo en Francia y compite con la Frieze de Londres o el Art Basel, las ferias que marcan tendencia y constituyen un barómetro sobre la situación del sector.
Así la FIAC nunca contó con los artistas contemporáneos más caros ni con obras espectaculares, pero en ella siempre se puede encontrar lo que está mejor considerado.
Debido a la crisis financiera mundial y los poco alentadores resultados de la Frieze y de las subastas de otoño (donde las obras de Lucian Freud y Gerhard Richter en lugar de alcanzar precios récord, se vendieron por debajo de su valor estimado), la dirección de la feria parisina reforzó el programa de los participantes y examinó la calidad artística. El resultado ha sido una FIAC que ha sido tan internacional como exquisita con el lema de calidad y riesgo calculado.
Y así es como por primera vez en su historia el 60 por ciento de las galerías venían del extranjero, sobre todo de Estados Unidos y Alemania. Para muchos de ellos el viaje valió la pena. La galería Marian Goodman fundada en 1977 vendió al principo de la feria un díptico del italiano Giuseppe Penone por 220.000 euros (casi 280.000 dólares).
Las obras de la artista israelí Sigalit Landau se vendieron por entre 8.000 y 12.000 euros (10.000-15.000 dólares). Y la falsa momia del coreano Jeon Joonho encontró comprador por 50.000 euros (63.000 millones de dólares).
También se vendieron obras en las que los amantes del arte han tenido que rascarse más el bolsillo, como “las tres Gracias”, de Louise Bourgeois, que data de 1947 y que se vendió por 1,5 millones de euros (1,9 millones de dólares). En la misma categoría se encontraba en la galería neoyorquina Van de Weghe un lienzo azul con mariposas de Damien Hirst. Su precio 1,2 millones de dólares.
Tras las reticencias y temores iniciales, París se mostró relajada. Las estimaciones de la dirección de la feria funcionaron: “Los coleccionistas aprecian más la calidad y compran de forma reflexiva”, dijo el responsable de la FIAC.
“Lo que ahora ha pasado es bueno. El mercado se está recolocando correctamente. Los precios se corresponden con la realidad”, dijo la galerista Chantal Crousel. Ella se convierte en portavoz de la mayoría de los 180 galerías que opinan que la calidad siempre tiene un comprador, no importa el mercado en el que se encuentre.












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